Lo recalqué, es menester de su servidor abandonar "proyectos" como las bitácoras y blogs. Esta vez no fué la excepción. Mucho tiempo después de la última entrada regreso en plan de desahogo y de tratar de refrescar la memoria.
Mi estadía en la verde antequera ha sido errática, sin embargo no puedo quejarme porque he puesto de mi parte para que las cosas marchen lo mejor posible pero lamentablemente no sólo depende de mi. Como sea, escribo esto desde mi querida ciudad capital a la cual por el momento estoy amarrado. Y los acontecimientos que me trajeron aca más o menos van así:
Regresé a Oaxaca la segunda quincena de diciembre para ver cómo estaban las cosas y traerme algunas de mis pertenecias y apéndices -léase computadora- sería una visita corta y serviría sobre todo para ver a los amigos que me han abierto los brazos y que han hecho de este trance grato y placentero. Todo marchaba bien y las reintegraciones obligadas eran amenas y disfrutables. La noche de un viernes previo a mi regreso a DF nos dispusimos a salir al barcentral a ver un concierto de los esquizitos, la cosa estuvo de maravilla, los elixires corrieron desmesuradamente y la alegría fué nuestra compañera, terminamos muy de madrugada degustando el plato típico por excelencia para sosegar nuestras etílicas almas. Y ahí fué donde comenzó todo. Al propinar un buen mordisco garnachero, mi lengua sintió algo extraño, como si una porción de maíz se enterrara en mis encías, al poco tiempo me di cuenta que no era tal. No había ningún cuerpo extraño, al contrario hacía falto algo... qué era? mi segundo molar inferior izquierdo se había roto. No había dolor, sólo la simple molestia de una muela segmentada, mis compinches estaban demasiado ebrios para comprender la situación y yo ni siquiera buscaba su comprensión, llegue a mis sagrados aposentos me lave los dientes como siempre y me dormí.
Pocas horas después al romper el alba desperté, analicé la situación, no había dolor sin embargo decidí ir en busca de atención médica para subsanar el desperfecto acontecido.
Fué sencillo encontrar un consultorio abierto, me atendieron de inmediato pero el pronostico no fué grato.
-su muela está rota debido a una caries y también porque el tercer molar la presiona, debe tener mucho dolor, no es así? -No doctor en absoluto.
terminemos con todo esto, porque sabe? por la noche tomo un bus con destino a 6 hrs 30 min de aquí. Está bien voy a limar y a poner una curación pero seguramente en las horas subsecuentes va a sentir mucho, mucho dolor así que esta es mi tarjeta, llámeme para que lo atienda de inmediato porque hay que realizar una endodoncia. -Muy bien doctor hágamela ahora mismo -No joven una endodoncia es larga y no se realiza en una sesión, cuando menos en tres. -hijole doc, que hacemos entonces? -Pues le aconsejo que cuando llegue a su destino se haga revisar, pero no se deje, la curación que le he puesto no dura más de un mes. -Cómo cree doc, esto es prioridad.
-Recuerde tiene mi tarjeta si a lo largo del día le duele venga a verme porque seguro va a tener mucho, mucho dolor. -Así lo haré y gracias.
Acto seguido pagué -una suma alta, he de decirlo y corrí a verme con mónica&ramis, había quedado con ellos para asistir a una expo.
A lo largo del día no sentí dolor. sólo la incomodidad de la anestesia bucal que me duró como 4 hrs. por la noche abordé mi autobús y regrese a ciudad capital. sin molestia alguna.
6 días después y en la víspera del año nuevo visité a mi tío dentista. Ahí comenzó el martirio que me tiene hoy (más de un mes después de la muela rota) con un dolor constante, un tercer molar roto e impactado, un segundo molar extraído -incompleto- un hígado maltrecho por exceso de lidocaina, una adicción a los analgésicos que hoy ingiero, casi como si fueran osos de gomita y un pronostico reservado que sólo puede ser resuelto por un cirujano maxilofacial. Mañana 22 asistiré a consulta. Cruzo los dedos y espero todo salga bien a la espera que este dolor punzante que me acompaña se vaya pronto.
Espero poder contarles cómo llegue a esté punto una vez que esté bien. Así que esperemos pronto la segunda parte de esta crónica.
por su atención muchas gracias.
Mi estadía en la verde antequera ha sido errática, sin embargo no puedo quejarme porque he puesto de mi parte para que las cosas marchen lo mejor posible pero lamentablemente no sólo depende de mi. Como sea, escribo esto desde mi querida ciudad capital a la cual por el momento estoy amarrado. Y los acontecimientos que me trajeron aca más o menos van así:
Regresé a Oaxaca la segunda quincena de diciembre para ver cómo estaban las cosas y traerme algunas de mis pertenecias y apéndices -léase computadora- sería una visita corta y serviría sobre todo para ver a los amigos que me han abierto los brazos y que han hecho de este trance grato y placentero. Todo marchaba bien y las reintegraciones obligadas eran amenas y disfrutables. La noche de un viernes previo a mi regreso a DF nos dispusimos a salir al barcentral a ver un concierto de los esquizitos, la cosa estuvo de maravilla, los elixires corrieron desmesuradamente y la alegría fué nuestra compañera, terminamos muy de madrugada degustando el plato típico por excelencia para sosegar nuestras etílicas almas. Y ahí fué donde comenzó todo. Al propinar un buen mordisco garnachero, mi lengua sintió algo extraño, como si una porción de maíz se enterrara en mis encías, al poco tiempo me di cuenta que no era tal. No había ningún cuerpo extraño, al contrario hacía falto algo... qué era? mi segundo molar inferior izquierdo se había roto. No había dolor, sólo la simple molestia de una muela segmentada, mis compinches estaban demasiado ebrios para comprender la situación y yo ni siquiera buscaba su comprensión, llegue a mis sagrados aposentos me lave los dientes como siempre y me dormí.
Pocas horas después al romper el alba desperté, analicé la situación, no había dolor sin embargo decidí ir en busca de atención médica para subsanar el desperfecto acontecido.
Fué sencillo encontrar un consultorio abierto, me atendieron de inmediato pero el pronostico no fué grato.
-su muela está rota debido a una caries y también porque el tercer molar la presiona, debe tener mucho dolor, no es así? -No doctor en absoluto.
terminemos con todo esto, porque sabe? por la noche tomo un bus con destino a 6 hrs 30 min de aquí. Está bien voy a limar y a poner una curación pero seguramente en las horas subsecuentes va a sentir mucho, mucho dolor así que esta es mi tarjeta, llámeme para que lo atienda de inmediato porque hay que realizar una endodoncia. -Muy bien doctor hágamela ahora mismo -No joven una endodoncia es larga y no se realiza en una sesión, cuando menos en tres. -hijole doc, que hacemos entonces? -Pues le aconsejo que cuando llegue a su destino se haga revisar, pero no se deje, la curación que le he puesto no dura más de un mes. -Cómo cree doc, esto es prioridad.
-Recuerde tiene mi tarjeta si a lo largo del día le duele venga a verme porque seguro va a tener mucho, mucho dolor. -Así lo haré y gracias.
Acto seguido pagué -una suma alta, he de decirlo y corrí a verme con mónica&ramis, había quedado con ellos para asistir a una expo.
A lo largo del día no sentí dolor. sólo la incomodidad de la anestesia bucal que me duró como 4 hrs. por la noche abordé mi autobús y regrese a ciudad capital. sin molestia alguna.
6 días después y en la víspera del año nuevo visité a mi tío dentista. Ahí comenzó el martirio que me tiene hoy (más de un mes después de la muela rota) con un dolor constante, un tercer molar roto e impactado, un segundo molar extraído -incompleto- un hígado maltrecho por exceso de lidocaina, una adicción a los analgésicos que hoy ingiero, casi como si fueran osos de gomita y un pronostico reservado que sólo puede ser resuelto por un cirujano maxilofacial. Mañana 22 asistiré a consulta. Cruzo los dedos y espero todo salga bien a la espera que este dolor punzante que me acompaña se vaya pronto.
Espero poder contarles cómo llegue a esté punto una vez que esté bien. Así que esperemos pronto la segunda parte de esta crónica.
por su atención muchas gracias.
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